
Me acaba de ocurrir algo que no habría podido imaginar ni en mi más delirante sueño.
Ocurrió ayer: una repentina llamada telefónica, un viejo amigo y una propuesta que ha aparecido de manera totalmente providencial.
Solo puedo decir aquí que es algo vinculado a Joaquín Pertierra y que me ha abierto una ventana nueva y definitiva sobre este desconocido ilustrador. Por las características especiales de este suceso, no puedo contar nada de momento, pero pronto podré dar detalles. Ahora mismo me siento como si el borroso y descolorido plano que con dificultad iba siguiendo se hubiese definido mágicamente.
Para celebrar este momento que mejor que esta portada de GRAPHIC EYE, una de las que traje de mis vacaciones y que representa a Ícaro cayendo en la cuenta de que, al acercarse demasiado al deseado sol, éste ha derretido sus alas.
¡Espero que no me ocurra lo mismo!
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