viernes, 10 de diciembre de 2010

EL SILENCIO SE MUEVE (2)





Para un dibujante siempre es un placer, entre prohibido y excitante, curiosear en los archivos, los cajones o las desordenadas mesas de otros compañeros de profesión.

Un paseo por las entrañas de otro creador siempre nos proporciona un aluvión de experiencias, descubrimientos y sorpresas. Aprendemos y desciframos a la vez y es una sensación que, actuando en nosotros como un combustible gráfico, habitualmente nos impulsa con fuerza a nuestra propia mesa.

Experimenté todas estas sensaciones, con más fuerza y emoción si cabe, cuando abrí por primera vez la carpeta que Juan Pertierra me envió hace un par de semanas.

Dentro me encontré con una pequeña nota escrita por Juan. En ella se disculpaba por el poco material original que había podido encontrar, rebuscando en el estudio de su padre, cuando vendió la casa vieja de piedra. No sabía qué había podido pasar con todos los originales que allí guardaba. Los planeros estaban vacíos y apenas quedaba algo de las colecciones de revistas y libros de ilustración que había comprado a lo largo de los años.

Recordé entonces cómo empezó todo esto, de que manera me encontré con la obra de Joaquín: unas viejas revistas regaladas a un amigo impresor. A lo mejor se deshizo tanto de su biblioteca como de sus obras originales, repartiendo todo eso entre sus conocidos, ya fueran libreros, coleccionistas o ilustradores.

De todas formas, el material que contiene la carpeta es más que suficiente para saciar mi sed de obra de Joaquín. La carpeta cuenta con bastantes bocetos y lápices preparatorios de su tebeo “El silencio se mueve”, también algunas pruebas para muchas de las portadas que he ido encontrando por Internet, así como ilustraciones inéditas, acabadas o a medio terminar y alguna cosa de la que no tenía noticia que me ha dejado con la boca abierta y que, haciendo honor al aroma misterioso del título de este blog, pondré más adelante... estirando la intriga.

Aquí os dejo algunas perlas: la ya entintada, aunque desechada, página dos del tebeo, un lápiz ligeramente diferente de la misma página y algunos bocetos de viñetas, también de la página dos; además, un dibujo referido a un momento clave de la historia y un pequeño dibujo a tinta de uno de los personajes. Se trata de un autorretrato del propio Joaquín, entonces joven, justo antes de sumergirse en una contienda que le cambiaría la vida para siempre.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Me estoy quedando con la boca abierta!!!

Makita dijo...

El Silencio se mueve llegó a mi hace poco, por casualidad. Justo ayer terminé de leerlo y envuelta por la atmósfera de intriga creada por el autor, tuve que buscar información. Al encontrar este blog me he quedado bloqueada, al ver que existió realmente. Me parece todo mágico y maravilloso. Un trabajo genial!! Tanto el blog, como el libro de Fernando.