Hay días que al abrir el correo electrónico uno se encuentra de bruces con retazos del pasado en forma de cubiertas, que como fantasmas gráficos, se aparecen de repente manifestándose como evidencias de una carrera profesional escurridiza, de un inagotable pozo del que aún salen los trabajos que Joaquín Pertierra fue diseminando por medio mundo. Desde Francia, de nuevo mi desconocido ayudante y albacea sorprendente me envía dos nuevas cubiertas de la colección gótica de "Dolphin", un par de libros de nuevo de Paul Féval, con dos inquietantes protagonistas. Y si inquietantes son esas dos cubiertas, mi amiga Rebecca desde Inglaterra, me hace llegar esta ajada cubierta de una novelita "pulp" llamada "Strangler´s Serenade". Una ilustración que de repente me recuerda a algún dibujo similar que vi en "El Silencio se Mueve". Ahí están de nuevo esas manos terribles, esa angustia compositiva... ese color culpable.



No hay comentarios:
Publicar un comentario