lunes, 28 de marzo de 2011

LA BESTIA CON CINCO DEDOS

Esta cubierta, sin embargo ha llegado hasta mí gracias a mi amigo Jose María, que vive en Nueva York y que, además de saber de mi afición a la obra de Pertierra, es un incansable visitante de librerías de todo tipo en la gran manzana.

Me cuenta en su mail que conoció por casualidad la historia de Eliseo Torres, un exiliado gallego que en los años 50 llegó a tener varias librerías (al parecer todas ellas dedicadas a libros en español) y un depósito de libros de cinco plantas en un popular barrio de la ciudad. Decidido a conocer este singular sitio, Jose María se acercó paseando una mañana al lugar donde estuvo ubicado: la esquina de la avenida Garrison con la calle Faile, en el Bronx.

Me cuenta que, al parecer, el enorme edificio de ladrillo rojo aún sigue ahí, pero vacío ya de libros.

Eliseo murió a principio de los años 90 y su enorme colección ( le llamaban “el librero del millón de libros”) fue comprada por otro librero español, Abelardo Linares, que vendió muchos ejemplares en Nueva York antes de llevarse la mayoría del material, que ahora guarda en Sevilla almacenado en algunas naves.

Sin embargo, algunos de los ejemplares de Eliseo encontraron refugio en una pequeña librería de la misma calle Faile. Un modesto local de libros usados llamado “Samarkanda” compró bastantes títulos a Abelardo y fue allí donde mi amigo encontró un vetusto ejemplar de “La Bestia con Cinco Dedos” de William F. Harvey, ilustrado por Joaquín. Harvey fue un novelista ”pulp” que vio como éste relato se convertía, algunos años después, en una película protagonizada por Peter Lorre.

Lorre y Karloff son esta vez los tenebrosos invitados, convocados desde el más allá, para llevarme de la mano hasta las nuevas imágenes de Joaquín Pertierra.

¿No queríais misterio?

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