


Los asiduos de este blog seguramente se estaban preguntando el porqué de esta sequía sobre Pertierra. Más de un mes hace ya del último post y el silencio (aunque se mueve, como dice Fernando Marías en su libro) no deja de ser una señal inquietante de falta de noticias. A punto he estado de cerrar el blog, la verdad... no parecía haber más material de Joaquín en Internet... normalmente siempre encuentro algo en alguna página ignota, aún sir firmar, alguna imagen que me sirve de combustible para esta aventura.
Pero esta vez el vacío era real y el enigma parecía haber llegado a su máximo sentido.
Y justo cuando parece que todo ha terminado, aparece misteriosamente una nueva pista o un nuevo descubrimiento. Esta vez en forma de enigmático paquete con remitente vagamente familiar: Luis Alero, residente en Granada. Efectivamente, se trata del hijo de Alberto, el impresor amigo de Joaquín. En el sobre, una carta que le ha dado a este proyecto una nueva y estimulante dirección.
Me cuenta Luis que ha seguido con gran atención este blog desde su inicio, fascinado y emocionado por las obras de Joaquín que iban apareciendo y que ha esperado hasta estar seguro de que este proyecto tenía la seriedad y el cariño necesarios para merecer la sorpresa que está a punto de enviarme.
Al morir su padre, Luís cerró la imprenta y vendió mucho del material que había allí a diversos libreros de viejo (entre ese material estaba el dibujo de Joaquín con el que empecé mi búsqueda) pero se quedó con una carpeta muy especial. Su padre la llamaba “El legado oculto de Joaquín” y siempre cuidó de aquella carpeta con especial mimo. Luis me cuenta que su padre le había contado que Joaquín se la dejó con la intención de volver a por ella algún día y organizar una exposición.
“Asi que creo que este es el momento perfecto, y he decidido enviarte este material para que lo muestres en el blog y así la obra de Joaquín quede completa y justamente expuesta y no se conozca solamente su dispersa obra publicada por medio mundo sino también sus proyectos inéditos o más personales”
Luís no ha querido decirme que es lo que contiene exactamente la carpeta que viaja hacia aquí, pero con esta carta me ha enviado, a modo de avanzadilla, algunas cosas. Entre ellas, un verdadero tesoro: la única foto que se conserva de Joaquín Pertierra. Joven ( quizá en la veintena) y paseando por una ciudad que puede ser Bilbao... un paraguas chino apenas nos deja ver su rostro, como si el ocultarse fuese ya desde siempre su mayor empeño. Y unas estupendas portadas que (me dice Luís) fueron tentativas editoriales del propio Joaquín... ¿escritas por él mismo, quizá?. La editorial se llama Samarkanda... como el ilustrador que hizo las portadas de una colección de clásicos que sí editó.
Una vez más, cada vez que consigo abrir una de las cajas que conforman su misterioso pasado me encuentro con que contiene en su interior otra caja más pequeña, con una nueva y estricta cerradura.
4 comentarios:
Gracias por continuar la investigación, estoy esperando el contenido del nuevo paquete.
ja ja ja, muy buena esta ficcion sobre Pertierra. felicidades señor olivares, usted debe estar completamente loco para darse semejante trabajo haciendo tantas ilustraciones y portadas ficticias.
¿Ficción? ¿Alguien duda de la existencia del injustamente desconocido Joaquín Pertierra? Solo espero que la foto sea realmente de una calle del Ensanche de Bilbao. Se me hacen conocidos los edificios. Voy a buscarla por si la foto guarda alguna pista que te lleve a una nueva caja llena de obras de ese gran autor.
Es mi deseo que así sea y también que continúes con tan encomiable misión.
Aurrera!
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